Ojímetro es un juego diario de estimar. Cada día hay cuatro preguntas cuya respuesta es un número —cuánto pesa una ballena, cuántos huesos tiene un bebé, a cuántos grados hierve el agua en el Everest— y nadie se lo sabe. Gana quien más se acerca.
Cada pregunta da hasta 1.000 puntos. Lo que cuenta no es cuántas unidades te has desviado, sino cuántas veces: decir 200 cuando son 100 es fallar por el doble, y decir 50 también. La regla es logarítmica por eso, y por eso se puede preguntar lo mismo por el peso de una hormiga que por el de una montaña.
Si la clavas, 1.000 puntos. Si te pasas o te quedas corto por diez veces, cero. En medio, según lo cerca que estés. Al final ves en qué puesto has quedado frente a todos los que han jugado ese día.
No es un juego de saber datos, sino de razonar: nadie ha visto un año de pasta, pero sí un plato, y de ahí se llega multiplicando. Cada pregunta está pensada para que te puedas imaginar la cosa y llegar al orden de magnitud aunque no te sepas la cifra. Las que sólo se pueden acertar sabiéndolas se quitan.
Cada respuesta tiene su fuente: organismos científicos, museos, fabricantes, récords oficiales. Si un dato cambia —un récord que se bate— se corrige. Puedes ver todas las preguntas ya jugadas en los días anteriores: ya son 45.
Al terminar puedes mandar el reto a quien quieras para comparar resultados. Con una cuenta guardas tu racha, tienes amigos y puedes crear ligas privadas: cada día tres preguntas sólo para vosotros y una clasificación semanal. Antes de cada ronda de liga sale un anuncio; cualquiera de la liga puede quitarlo a todos para siempre con un pago único.
Se juega sin cuenta. Si te haces una, no te pedimos correo ni teléfono: basta un código o entrar con Google. Lo que se guarda está contado en privacidad.
Cuatro preguntas, un minuto.
Jugar el reto de hoy